Ahora Madrid despierta la Ilusión

Ilusión. Esa es la palabra que mejor define lo que me está ocurriendo respecto a Ahora Madrid y Manuela Carmena, sin olvidarme de Ada Colau, la Marea Atlántica, Zaragoza en Común…

Para un abstencionista empedernido como yo, recuperar la ilusión, o más bien tenerla por primera vez, de que desde la política institucional se puedan cambiar cosas en profundidad, no es poca cosa. Nunca he creído en la política institucional como medio de transformación real, salvo gestos de cara a la galería, como limosnas que se nos ofrecen de vez en cuando, o la inevitable fuerza de la inercia transformadora de las sociedades, que obliga a la clase política a ponerse al día cada cierto tiempo.

Pero por primera vez veo, constato y sé, que hay personas que realmente quieren cambiar cosas de verdad, desde abajo, y que son conscientes de que eso no se puede hacer sin la gente; y además es la forma en que quieren hacerlo, porque saben que funciona, porque ya lo han hecho a escala más pequeña y porque es la única manera.

En los últimos días he sentido que la ilusión luchaba por apoderarse de mí, y he decidido dejarla hacer. Me ha invadido las tripas y la garganta y me he abandonado a ella y me estoy dejando querer. Me gusta esa sensación, no la sentía desde 2011 con esa fuerza. Es diferente a lo de entonces, a lo de la Puerta del Sol. No es esa catarsis colectiva (aunque un poco sí)  y ese dejar de sentirse sólo. Es otra cosa, ni mejor ni peor; diferente. Quizá porque las herramientas ahora son diferentes, y a priori no nos las pueden quitar a porrazos.

Quiero creer que se puede y dejar de lado una temporada el “no nos van a dejar”, que es mi otro “run run” particular. Quiero esa ilusión que me sienta bien, que nos sienta bien. Estamos pudiendo, y aunque sé que va a ser muy difícil y los hay que “no nos quieren dejar” y se van a esforzar en ello, estamos pudiendo. ¿Y por qué no dejar salir también un poquito, aunque sólo sea un poquito de la rabia contenida que cargamos desde hace demasiado? Que se jodan, estamos pudiendo. A quien le pique, que se rasque.